Quien Soy

Médico, Experto En Nutrición Macrobiótica.

Así comenzó mi vida… Nací en Montevideo, Uruguay en el año 1964.

Soy el mayor de 3 hermanos (tengo dos hermanas) y crecí en una familia con una fuerte educación católica tradicional. Me bautizaron a los 8 días de nacido y no me preguntaron si me interesaba aquello.

La misa del domingo era sagrada. Fui un niño “bueno” y obediente, buen estudiante y muy sensible y tímido.

A los 11 años hice un curso de control mental de José Silva, y quedé fascinado con el tema de la mente y de sus capacidades.

Al finalizar el curso le pregunté al profesor argentino que lo dió si no había un nivel más avanzado porque yo quería seguir aprendiendo estas técnicas para aprender a dominar la mente.

En el curso había varios psiquiatras que se escandalizaron cuando un niño de 11 años pretendía hacer este tipo de curso.

Pero mi madre los tranquilizó argumentando que yo solo venía a acompañarla y que estaba allí para pasar el rato. Pero absorbí todo lo que allí se enseñó y aunque no me dieron el certificado, me gradué internamente, porque me enamoré del arte del cultivo del poder interior.

A los 16 años comencé a aplicar la alimentación macrobiótica que por aquel entonces estaba de moda en sudamérica , en 1981.

Me resultó muy difícil al principio, porque mis padres consideraban que yo debía alimentarme al estilo tradicional uruguayo con mucha carne, lácteos y pan blanco.

Que debía hacer una dieta “normal”.

La gente se asombraba de que un niño de 16 años se tomara tan seriamente el tema de la alimentación natural.

Y no sabía cómo cocinar y no tenía quién me lo hiciera.

Porque mi madre para intentar obligarme a alimentarme normalmente, seguía ofreciendo en la mesa cotidiana los platos sabrosos de la cocina tradicional.

Finalmente logré que me cocinara un poco de arroz integral con vegetales como “acompañamiento”.

Pero como no amaba esta forma de alimento “oriental” el sabor era desagradable y así todos en mi casa consideraban que la comida macrobiótica era triste e insípida.

Y comencé a bajar de peso y a ponerme muy dogmático advirtiendo a todos sobre los peligros de la dieta occidental.

Entonces tuve que sufrir la incomprensión de mi familia (aunque mi padre al poco tiempo me acompañó en esta práctica con excelentes resultados en su salud y vitalidad) y de mis parientes y amigos. Me apodaron “El Macro” y era el difícil en toda reunión social, porque no comía comida “normal”.

Y me acostumbre a convivir con la adversidad. Pero esta adversidad me hizo fuerte y aumentó mi determinación de aprender y finalmente convertirme en alguien capaz de entusiasmar a la gente sobre los beneficios de una forma de vida que nos otorga alegría de vivir, belleza natural y que nos protege contra las enfermedades degenerativas.

Para mí era algo absolutamente claro.

Cuando alguien enfermaba, yo veía perfectamente claro que era causado por su forma de vida, que esa persona tenía el 100% de la responsabilidad de lo que le estaba ocurriendo.

Pero la mayor parte de la gente no lo veía así.

Se consideraba una víctima.

Su problema era causado por la herencia, por algún virus agresivo o por el stress.

La misma medicina siempre nos enseña a buscar responsables fuera de nosotros.

Y veía que mucha gente sufría innecesariamente debido a este sistema de creencias, debido a esa forma de pensar donde no se comprende la relación entre forma de vida y nivel sanitario.

Y sentí que mi misión era ayudar a la gente a comprender, a despertar, a salir de esa miopía espiritual, de no entender ni querer entender.

Y decidí ser médico y ser el mejor maestro macrobiótico que pudiera llegar a convertirme.

Y me inscribí en la facultad de medicina en el año 1985.

Y desde ese entonces he vivido apasionadamente tras el sueño de ayudar a la gente a comprender y a curarse.

Me gradué en 1999 y estudié macrobiótica en San Pablo con el maestro Kikuchi.

Asistí a todos los seminarios y cursos de macrobiótica que se dieron en sudamérica y afortunadamente la mejor escuela macrobiótica del mundo ( a mi entender ) es la Escola Musso  dirigida por el maestro Kikuchi.

Y desde mi primer plato de arroz integral cocinado por mi a los 16 años y el comienzo del sueño de promover la salud y la felicidad, han pasado nada más ni nada menos que 32 años.

Me gradué, abrí un consultorio, soy invitado columnista en una radio (en el que estoy desde hace 10 años en forma ininterrumpida) y diserté en todo congreso, evento o grupo que se me invitara.

Ahora la gente me solicita para que la aconseje.

Me invitan a hablar en televisión, radio y diferentes eventos sobre medicinas naturales.

Hago apasionadamente lo que amo y doy gracias a Dios cada mañana por haberme mostrado desde tan joven cuál era mi misión en esta vida.

Y en eso estoy.

Tratando de ser excelente en lo que hago, tratando de alcanzar el nivel de maestría, y creo que es posible.

Porque todos estamos llamados a ser grandes.

Teresa de Calcuta ha dicho una frase que la inmortaliza: “Hemos sido creados para grandes destinos. Solo tenemos que comprenderlo”

Con aprecio

Dr. Martín Macedo

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